Todas hemos pasado alguno de esos momentos en los que estás a punto de caer en una dinámica de abandono y descuido total. Ponemos las prioridades ajenas por delante de las nuestras y, cuando nos toca el turno, estamos ya agotadas y estresadas.
Ahora, además, se ha demostrado una relación directa entre estrés y sobrepeso. Los investigadores han dirigido su atención hacia una hormona clave denominada cortisol. Quizás te suena. El cortisol, en sí mismo, no es negativo. Nuestro cuerpo lo utiliza para mantener los niveles de presión sanguínea y desempeña un papel importante en la metabolización de las grasas y los carbohidratos para transformarlos en energía.
El problema comienza cuando padecemos estrés crónico, segregamos demasiado cortisol y nuestro cuerpo no puede asimilarlo de manera adecuada. Un efecto secundario frecuente de su exceso de cortisol es el aumento del apetito (lo cual tiene sentido porque nuestro cuerpo necesita más energía cuando estamos estresadas).
Tener hambre a todas horas ya es bastante castigo pero además, el cortisol suele dirigir los kilos de más hacia el abdomen antes que hacia las caderas y esta grasa abdominal está estrechamente relacionada con las enfermedades cardiovasculares y la apoplejía.
La respiración que adelgaza / Una de las maneras más eficaces de gestionar el estrés es también una de las más sencillas: simplemente respira. Lo habrás oído con frecuencia en tus clases de yoga pero no necesitas una colchoneta para llevarlo a la práctica. Sólo tienes que programar un cronómetro durante ocho minutos y encontrar una posición en la que te encuentres cómoda sentada.




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